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OBESIDAD
RECETARIO
PRÁCTICO
Sabemos al día de hoy
que con un régimen hipocalórico a la larga nunca se obtienen
resultados de pérdida de peso, incluso en muchos casos se logra
ganar más peso todavía. Vamos a tratar de explicar esto
examinando el comportamiento del organismo humano. Éste acostumbrado
a recibir 3.000 calorías sufrirá una carencia e irá
a buscar el equivalente de estas 500 calorías en su reserva de
grasas. Es entonces cuando se producirá el adelgazamiento correspondiente.
Pero pasado cierto tiempo
observaremos que el adelgazamiento ya no se produce a pesar de que el
régimen se haya efectuado.
En la medida en que sólo
recibe un aporte de 2.500 calorías el organismo decide adaptarse.
Se produce por entonces un estancamiento del peso.Y llega un momento,
aunque paradójico, en el que engordaremos a pesar de comer menos.
¿Por qué ocurre
esto? El organismo humano está animado por un instinto de conservación
que se pone en marcha en cuanto sufre una amenaza en término de
carencia-restricción. En la medida en que la reducción de
sus aportes energéticos continúa tras ajustar sus gastos
en función de los aportes, su instinto de supervivencia le conducirá
a reducir todavía más sus gastos, hasta por ejemplo 1.500
calorías con tal de ahorrar 200 calorías y reconstituir
así sus reservas. El organismo tiene grabado en su "disco
duro" las privaciones derivadas de la escasez, las hambrunas de antaño
, y este instinto de supervivencia es el que le incita a efectuar reservas.
Es el mismo instinto de supervivencia con que el perro entierra sus huesos a pesar de morirse
de hambre . Curiosamente cuando dicho animal está acostumbrado
a comer diariamente y no pasa nunca necesidad difícilmente le veremos
enterrar alimento alguno. Es en cambio en los momentos de máxima
privación y hambre cuando suelen hacer reservas de alimento.
(...)
Otra experiencia realizada
con animales de laboratorio demuestra que ante la misma cantidad de comida
diaria, los animales que sólo comen una vez desarrollan obesidad
al cabo de un tiempo, mientras los que reciben lo mismo repartido en 5
ó 6 comidas a lo largo d el día conservan un peso óptimo. Por ello siempre aconsejo que nadie eluda ninguna comida,
el que no desayuna les aseguro que va a comer mucha más cantidad.
Por tanto es fundamental respetar el desayuno, comida e incluso merienda
y cena. Sobre todo, cuando hay apetito. Si no hay apetito, naturalmente,
no debemos comer. Aunque no olvide que el hombre es el único animal
que come sin hambre y bebe sin sed.
En mi consulta compruebo como
la mayoría de los obesos han estado sometidos a lo largo de su
vida a regímenes hipocalóricos y no solamente no logran
adelgazar sino que siguen ganando kilos. Muchas de estas personas sufren
de cansancio crónico, carencia de vitaminas, depresiones, épocas
de bulimia con otras de anorexia (bulimirréxicos). En definitiva,
me gustaría que se desterraran de una vez por todas las dietas
milagrosas a base de comer menos, la clave está en saber mezclar
los alimentos y nunca en la cantidad. En cambio, si es muy aconsejable
efectuar dietas depurativas de tres a siete días a base de jugos
naturales (elaborados en casa con la licuadora) y zumos de frutas. Al
realizar dichas dietas, nos encontraremos con un valor añadido,
la pérdida de peso.
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